Paseo por el centro histórico de Quito ECUADOR - QUITO


Un arco iris nos recibe al aproximarnos a Quito. Una vez que el avión entra en territorio ecuatoriano e inicia el descenso, todo se ve verde. Sin embargo, no es un tapiz homogéneo. Es un damero de pequeñas parcelas trazadas en irregulares geometrías, interrumpidas de vez en cuando por barrancos surcados por ríos y engalanados por cascadas que divisamos desde el aire.

Con rigurosa puntualidad de Iberia aterrizamos en Quito a las 23:30 hora española, y debemos atrasar el reloj 7 horas. Todavía era de día. Habían transcurrido 11 horas desde que partimos de Madrid, y unas cuantas más desde casa. Aunque cansados, nos ilusionaba llegar a un nuevo país andino.

Ya desde el principio empezamos a notar la amabilidad de los ecuatorianos. Cualquier persona en el aeropuerto nos ofrecía detalladas explicaciones, como un par de policías a quienes pedimos que nos indicasen un taxi seguro. No sólo nos acompañaron para explicar al taxista la dirección de nuestro alojamiento, sino que previamente nos ofrecieron información turística y nos entregaron unos mapas.

Dormir y comer en La Floresta – Quito

En Quito nos alojamos en Casa Aliso Boutique Hotel. El pequeño hotelito se emplaza en una casona colonial con una decoración soberbia. Se localiza en el barrio residencial de La Floresta, un lugar tranquilo y aparentemente seguro.

La noche es atrayente en este barrio, ya que acoge numerosos restaurantes de buen nivel. Aunque ya era de madrugada para nosotros, y a pesar de las cuatro comidas que llevábamos en nuestro largo día, todavía faltaba la quinta, la más deseada, la cena en Quito. Echamos mano de las últimas fuerzas para caminar unos metros a los 2800 m de altitud de Quito, y acercarnos al restaurante Urko Cocina Local, uno de los más prestigiosos de Quito.

No se me ocurre mejor forma de empezar a conocer el país que pasear a través de su gastronomía. Urko usa productos ecuatorianos para presentarlos en platos creativos. Cuando pruebas una de sus creaciones, sabes que es única, que no la encontrarás en ningún otro lugar del mundo. Aunque resultaba tentador probar su menú degustación de 10 platos, nos faltaba resistencia para soportar más de un par de horas de saboreo, y nos decantamos por la carta. Probamos un plato de combinados andinos y costeros, un pescado, y una carne (cochinillo). Lo negativo es que el techo del local es bajo y resonaba mucho ruido, especialmente los berridos de un grupo de alemanes.

Primeras impresiones de Quito

La primera impresión de la ciudad, o al menos de este barrio de La Floresta, ha sido buena. Parece más ordenada y próspera que otras ciudades sudamericanas. Es sábado por la noche y la gente sale a cenar y a divertirse. 

Poco a poco hemos ido percibiendo el desarrollo de Ecuador. El país se ha lanzado al tren del progreso en los últimos 10 años. Buenas carreteras, buenos transportes públicos………..aquí no vemos la locura de las combis ruidosas o los moto-taxis. Educación pública de calidad, sanidad gratuita, y un gran aumento de salarios, son sólo algunos ejemplos del cambio, que notamos por todas partes.

Paseo por el centro histórico de Quito

Comenzamos el día de domingo bien temprano para conocer un poco del centro histórico de Quito. Nuestro vuelo a Galápagos sale a primera hora de la tarde, por lo que apenas disponemos de escasas 3 horas para visitar el centro. No es más que un primer vistazo. Tengo en mente volver a Ecuador para recorrer la parte continental, y en ese próximo viaje planearé dedicar más tiempo a explorar esta ciudad que ha sido la primera del mundo en ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, en 1978.

En quince minutos llegamos en taxi desde nuestro alojamiento en La Floresta a la Plaza Grande por 4 USD. La Plaza Grande es el eje del centro histórico de Quito, el mejor conservado de Latinoamérica. No sé por qué, pero la plaza no me resulta llamativa, al contrario que las plazas de Armas de otras ciudades sudamericanas que reúnen los más notorios ejemplos arquitectónicos a la vez que una incesante y bulliciosa actividad social. Esto no ocurre aquí. Me parece una plaza bastante pequeña y desamparada, y aunque la flanquean notables edificios, como la catedral y otros palacetes coloniales, no son los más destacados de la ciudad.

Nos habían comentado que pasear por el centro de Quito era deporte de riesgo, frase que sorprende a los quiteños y a nosotros mismos, ya que nada de eso percibimos. Tal como nos habían aconsejado, dejamos la cámara, los pasaportes y el dinero en el hotel.

 Calles del centro histórico de Quito

Yo me esperaba encontrar una ciudad muy similar a Cuzco. Está claro que tienen muchos puntos en común. Ambas se ubican a unos 3000 m de altura, rodeadas de montañas. Tanto Quito como Cusco comparten un pasado inca y posteriormente colonial. Y las dos ciudades han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, pasear por Quito no me recordaba a Cuzco. Y tiene su lógica. Cuzco conserva vestigios incaicos, especialmente en los muros que componen los bajos de las fachadas sobre los cuales se ha erigido la arquitectura colonial. En cambio, el centro de Quito es rotundamente colonial. Los incas no soportaban la idea de perder la ciudad ante los conquistadores españoles y prefirieron arrasarla por completo antes de la conquista.

De la peligrosidad que nos habían comentado, no percibíamos ningún indicio, ni siquiera a primerísima hora de un domingo, momento en el que todos los bares y tiendas permanecen cerrados y por las calles no deambula casi nadie.

El gentío no se hizo esperar. Poco a poco las calles iban siendo copadas por vendedores ambulantes, limpiabotas, y feligreses que acudían a misa.

Nuestro paseo de apenas 3 horas no daba para mucho más que recorrer la cuadrícula del centro, ocupada por edificios de corte hispánico, cuyos diversos colores le aportan un aire alegre. Y sobre todo, iglesias, muchas iglesias. Hasta Quito se desplazaron en el siglo XVI insignes arquitectos de la época para construir templos de apabullantes ornamentos.

La Iglesia de la Compañía de Jesús exhibe el interior más fastuoso, en una sobrecarga de dorados recubriendo techos y paredes. Es el ensalzamiento del barroco. Prohibido tomar fotos del interior.

La Iglesia de la Merced no se queda atrás en ostentación interior. Aunque los adornos no perdonan ningún centímetro, llaman más mi atención los cuadros que representan escenas andinas.

En cambio, la fachada más llamativa es la de la Basílica del Voto Nacional, en estilo neogótico. Quizás son los pináculos góticos del mundo más cercanos al cielo, a 3000 m de altura. Nos fijamos en sus gárgolas, que adoptan formas de tortugas y de iguanas. Son sólo algunos ejemplos de integración de elementos nativos en los religiosos, al igual que en otras iglesias sudamericanas hemos visto vírgenes con rasgos indígenas, mantos exageradamente piramidales en alusión a las apachetas…………..  Otro caso curioso es el del cuadro de la Última cena de la catedral de Quito, en el que la cena consistía en cuy y humitas.

La iglesia de Santo Domingo, del siglo XVI, se alza en la Plaza del mismo nombre, la cual compone un amplio espacio peatonal. La fachada blanca de la iglesia reluce sobre el oscuro suelo de la plaza. Los quiteños toman posiciones para sentarse a contemplar el paso del tiempo. Tiempo ha pasado desde que esta plaza era lugar de mercado indígena, emplazamiento que posteriormente fue ocupado por edificios incaicos.

El centro histórico de Quito es compacto, y a escasa distancia llegamos a la Plaza de San Francisco. Aquí es el Monasterio de San Francisco el edificio más destacado. Sin embargo, el bullicio logra que nos fijemos más en los puestos de venta ambulante que se desparraman por los laterales de la plaza.

En la calle de La Ronda permanecían los locales cerrados. Es un lugar de ajetreo nocturno, de bares, restaurantes, música en la calle, que quedará para la próxima.

El mismo taxi que pillamos en el centro para regresar al hotel esperó a que recogiésemos el equipaje para desplazarnos al aeropuerto y tomar nuestro vuelo de LATAM a Galápagos. Nos presentamos en el aeropuerto dos horas antes del vuelo, como suelen recomendar, para realizar los trámites de embarque, pero no hubiera sido necesario en absoluto. De esos trámites hablaré en el siguiente artículo.

Me resulta inevitable hacer comparaciones con su país vecino, tan similares en cultura y en paisajes. Sin embargo, mi impresión es que Ecuador es un país más avanzado y próspero que Perú. Buenas carreteras, escuelas y hospitales. Mayor nivel cultural. La gente no hace colas kilométricas a la puerta de los bancos. No circulan ruidosas combis ni mototaxis, ni viejísimos coches, sino coches nuevos.

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE:

Galápagos y Ecuador

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