Ribeira Sacra: Cañón del Sil-Monasterio de Santa Cristina RIBEIRA SACRA


En esa ruta por el Cañón del Sil recorreremos magníficos soutos de castaños, cultivos de viñedos en terrazas, miradores hacia los Cañones del Sil, el monasterio de Santa Cristina oculto en el bosque, pequeñas aldeas, casas abandonadas, antiguos sequeiros, molinos de agua……….. Un rico patrimonio artístico, etnográfico y natural.

Localización

Como cada otoño, somos fieles a nuestra cita con la Ribeira Sacra, en el interior de Galicia, para deleitarnos con sus paisajes y colores.
La ruta PR-G-98 recorre un pequeño tramo de la Ribeira Sacra, por donde el Sil discurre muy encajonado, en el municipio de Parada de Sil, en la provincia de Ourense. Esta ruta se denomina Cañón del Sil – Santa Cristina, y está perfectamente señalizada y mantenida. Es larga, casi 20 Km, pero puede acortarse ya que dibuja un ocho, pudiéndose dividir en 2 tramos circulares.

 

Ruta de senderismo Cañón del Sil a Monasterio de Santa Cristina

Mediados de octubre es una época óptima para visitar la Ribeira Sacra, cuando la temperatura es ideal y el paisaje está en su mejor momento.

Iniciamos nuestro recorrido en el núcleo de Parada do Sil. Del centro del pueblo parte un camino tradicional por el que recorremos un bosque de castaños y robles. El bosque suena a los trinos de los pajarillos y a nuestras pisadas sobre el suelo de hojas.

Tras 1 Km, cruzamos la aldea de Sardela. En cómodo descenso nos acompañan castaños centenarios, setas variadas y algunos robles. Enormes castañas van llenando nuestra mochila.

Transcurrido el segundo kilómetro, el descenso se hace más acusado, entre admirables soutos de castaños.
Así llegamos a la casi abandonada aldea de Entrambosríos, rodeada de magníficos ejemplares de castaños. Un par de molinos se usaban para moler el grano, a orillas del riachuelo.

Durante un buen rato el río es nuestro compañero, que suena y suena sin cesar.
Por momentos, el aire que mece las ramas y provoca una lluvia de cientos de hojas nos hace sentir el encantamiento del lugar. Otras veces, la magia la encontramos en esos bosques con duende, donde los musgos forran de verde brillante cualquier superficie, y donde nunca falta alguna construcción abandonada que nos recuerda la vida que se desarrollaba antaño en los bosques.

Todo lo que baja, sube, y llega un momento en el que el ascenso resulta inevitable. La senda se estrecha por el bosque, pasando por alguna construcción abandonada. La subida nos va llevando hacia laderas soleadas, en las que se cultivan viñas en socalcos. Las vistas se abren hacia el embalse de Santo Estevo en el río Sil.

Junto a los viñedos de San Vitorio, buenas vistas para parar a comer, divisando hacia un lado las laderas arboladas y hacia el otro los viñedos en bancales de Amandi, vinos que eran reclamados por césares romanos para sus mesas. También observamos Rabacallos, pequeña aldea en un idílico enclave, en una zona baja, muy cerca del río Sil. ¡Hace calor!

La subida continúa, y es tan bestia que han colocado escaleras en algunos tramos.

Dejamos los viñedos, y nos adentramos de nuevo en el bosque, predominando ahora los robles. Nos vamos encontrando setas de todos los tamaños, formas y colores.

A 500 m de altura, el estrecho y empinado sendero desemboca en una pista de tierra, donde las vistas se abren al Cañón del Sil. La subida por la pista resulta más leve y cómoda. Divisamos una de las zonas más escarpadas del cañón, el paredón rocoso vertical sobre el que se asienta la Iglexia da Virxe de Cadeiras. Y también las laderas repletas de viñedos que se deslizan hacia el cañón del Sil.

Musgosos muretes de piedra marcan el camino para llegar a Fondo de Vila, pequeña aldea con alguna casa habitada y unas cuántas deshabitadas. Es día de recogida de castañas en la aldea. Aquí estamos muy cerca del punto de inicio de la ruta, en el centro del 8.

La ruta nos otorga un respiro por una zona llana entre castaños centenarios, hasta llegar al mirador de Los Balcones de Madrid. Aunque antes nos detenemos en el foxo do lobo, pequeña construcción circular de piedra para atrapar antiguamente a los lobos.

El mirador de Los Balcones de Madrid es uno de los más renombrados de la Ribeira Sacra ourensana, desde 650 m de altura. Su nombre recuerda a las despedidas de los jóvenes que partían caminando hasta Monforte para tomar el tren hacia Madrid, a donde emigraban para vender barquillos. De hecho, la profesión de barquilleiro está presente en la historia de Parada de Sil.

Desde aquí contemplamos el Sil, que discurre por un profundo cañón entre inaccesibles paredones rocosos, justo enfrente de la iglesia de Cadeiras, encaramada sobre el filo del paredón.

El catamarán que parte del embarcadero de Santo Estevo navega por el embalse de Santo Estevo que retiene las aguas del Sil en esta zona.

Acelerando el ritmo, recorremos los poco interesantes 2 km que separan los Balcones de Madrid del mirador As Fontiñas, de acceso menos fácil, y por tanto, más solitario. Aquí podemos apreciar lo increíble del cultivo de la vid en unas laderas de lo más escarpado y pedregoso.

Aunque, la verdad es que a partir de entonces, todo es un continuo mirador. Cualquier punto del casi inexistente sendero que transcurre por dentro del cañón es bueno para detenernos a contemplar el paisaje.

El camino de carros que conduce a Portela nos hace retroceder en el tiempo. Tiene algo especial este paraje en el que se encuentra la aldea respaldada por la pared del cañón al fondo.

Seguimos bajando por un sendero en zig-zag que atraviesa un espléndido souto de castaños, prácticamente inalterado por el hombre. Por momentos, nos deja ver el paisaje que nos rodea.

No sin esfuerzo, tras una nueva subidita, llegamos al Monasterio de Santa Cristina, uno de los más destacados de esta zona rica en restos monacales. Construido en torno al siglo XII, es un magnífico ejemplo del románico, que actualmente se encuentra abandonado, aunque ha sido parcialmente restaurado en los últimos años.

Este monasterio se emplaza en un lugar de total recogimiento. No goza de vistas, como otros, sino que queda escondido en medio del souto de Merilán. Estos monjes vivían de las rentas que recibían del vino y de las castañas. Tanto les gustaba el vino que incluso tenían limitado el consumo diario en función de su rango. Siempre ha habido clases!.

Horario de visitas en: http://www.paradadesil.es

Retrocediendo 200 m, seguimos por la senda en dirección a Castro. Nos queda otra buena subida.

Aunque la ruta continúa por senderos, nosotros atajamos por carretera hasta Parada de Sil, porque la penumbra se nos echaba encima.

Las rutas por la Ribeira Sacra no suelen ser ninguna broma. Hemos metido casi 1000 de desnivel a las piernas.

 

Track de la ruta por el Cañón del Sil

Descargable para GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=11617424

 

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