Nos vamos a Azores. Isla de Sao Miguel SAO MIGUEL - AZORES


Aquellas conferencias sobre energía geotérmica a las que asistí en una ocasión me convencieron de querer visitar las Islas Azores. El ponente, azoriano enamorado de su isla Sao Miguel, explicaba cómo aprovechan la energía geotérmica en la isla, intercalando fotos de aquellos paisajes tan frondosos, transmitiendo entusiasmo y pasión por su tierra. Estaba claro que allí se tenía que estar a gusto.

Entusiasmo que, después he palpado en todos sus habitantes. De hecho, su lema es: “Ser açoriano da prazer”.

No quería dejar pasar el tiempo, y, a la menor ocasión, para allí me fui.

El archipiélago de las Azores consta de nueve islas, todas diferentes, todas protagonizadas por una naturaleza desbordante.

Aunque, desde hacía tiempo, me hacía ilusión poder subir al volcán de Pico, la cumbre más alta de Portugal, en esta ocasión, no tenía tiempo para planificar el viaje (ir a Pico requería visitar 3 islas: encajar más vuelos, buscar más alojamientos……) Así que, decidí conocer sólo la isla de São Miguel………..¡Resultó muy buena elección!

Y así llegamos a Sao Miguel, la isla verde, sin planes ni metas. Dispuestos a descubrir cada rincón, a disfrutar cada minuto, a ver, oír, oler y sentir.

En ocasiones, visitamos los principales atractivos turísticos de Sao Miguel. En otros momentos, nos dejamos perder por carreteras secundarias, sin rumbo, por el placer de explorar el Açores más rural.

En Sao Miguel, al igual que ocurre en otras islas montañosas, el contraste climático es contundente. El sol tiene predilección por la costa, y las nubes por las montañas, donde casi siempre se quedan a vivir. En un mismo día, puedes pasearte en manga corta por sus paseos marítimos, y media hora puedes estar en sus cumbres con chaqueta y chubasquero. El termómetro desciende a medida que ganamos altura y la llovizna hace acto de presencia.

Durante mis días en San Miguel, repetí la misma pregunta a muchos lugareños: “¿Qué crees qué se conoce de Azores en otros países?”

No podían disimular su extrañeza por la pregunta……se quedaban pensando unos segundos……y al final, la respuesta siempre era la misma: “No tengo ni idea, creo que no se conoce nada”.

Yo les explicaba que en España se nombra muchísimo el “anticiclón de las Azores”, y que eso es lo que más conocemos de su isla. “¿Por qué?”, les preguntaba, si realmente en las islas llueve mucho, y casi siempre está nublado.

“Ni idea”, era la respuesta, “será que se forma por ahí”. Y les parecía muy extraño que conozcamos a sus islas por el famoso anticiclón de las Azores.

Yo creo que si a cualquiera nos preguntan: ¿Qué crees que se conoce de España (o de tu comunidad autónoma) en el extranjero?…….no tengo duda de que a todos se nos ocurrirían, no una, sino varias respuestas. Quizá no coincidiríamos, pero seguro que no se nos queda la mente en blanco: algún lugar, algún logro deportivo, alguna persona famosa, alguna fiesta, alguna comida, alguna bebida………….Creo que podemos pensar en muchas cosas que se conocen de España fuera de nuestro país. Por eso, me parecía extraño que a ellos no se les ocurriese ninguna característica de Azores que pudiésemos conocer en otros países.

Lagoa do Fogo, en el interior de Sao Miguel

Me ha parecido que los azorianos se muestran distantes con los extranjeros al primer contacto. Pero, cuando ven que entiendes su idioma, resultan extremadamente locuaces. Y siempre dispuestos a ayudar, incluso nos han acompañado en algún tramo durante nuestras caminatas para guiarnos por los senderos.

São Miguel es la mayor de las islas Azores y también la más poblada, con 130.000 habitantes. En ella se emplaza Ponta Delgada, la capital de esta región autónoma de Portugal. Separada del continente europeo por 2 horas de avión, la isla flota en mitad del Océano Atlántico.

Si la exuberancia de Sao Miguel sigue asombrando hoy en día, no puedo imaginarme la cara de sorpresa de los primeros navegantes portugueses al descubrir este vergel en medio del Atlántico, allá por 1427.

Ballenas en la costa de Sao Miguel

Hasta aquí no había llegado nadie antes. Sin población indígena, los portugueses rápidamente iniciaron el poblamiento para aprovechar la fertilidad de estas tierras.

Deseadas por muchos, dada su situación estratégica entre continentes, fueron víctimas de numerosos ataques……..Y pertenecieron a España en el siglo XVI.

A pesar de que su naturaleza es intensa y exuberante, no es fácil encontrar rincones de la isla sin habitar. En la mayoría de paisajes, siempre hay alguna casa, o alguna vaca. Yo diría que es un buen ejemplo de convergencia entre la naturaleza y el impacto humano.

Ponta do Escalvado

¿Qué podemos hacer en Sao Miguel?

La isla ofrece diferentes posibilidades para ser explorada ………………para todos los gustos:

Los que prefieren ir en coche podrán llegar a numerosos miradores accesibles por carretera, algunos incluso acondicionados con baños y merenderos con barbacoas.

Para los amantes del senderismo, multitud de senderos perfectamente señalizados permiten un contacto más íntimo con su naturaleza.

Y no digamos la espléndida gastronomía. Sólo por comer, ya merece la pena ir a Azores.

Alojamientos de todo tipo, bares, restaurantes, agencias turísticas. Aquí, ser turista es fácil. Aunque sin masificaciones.

Farol do Arnel

Para dormir en Sao Miguel

Para empezar a ubicarnos en la isla, decidimos pasar  las dos primeras noches en un aséptico hotel de Ponta Delgada.

Para las 7 siguientes noches, opté por un alojamiento más diferente, una casa de campo con historia.  Pico do Refugio se sitúa en Rabo de Peixe. Se trata de un caserón construido entre los siglos XVI y XVII en un terreno de 20 hectáreas, parte de las cuales pertenecen a una reserva ecológica regional. En épocas pasadas ejercía de punto de vigilancia costero contra ataques piratas.

Manuel ponía su empeño cada día en hacernos sentir a gusto. Curiosa la historia que nos contó de una pareja de novios. Ella austríaca y él canadiense, desplegaron el mapa y eligieron el punto medio para casarse……….este punto medio caía en mitad del Atlántico, y ¡allí estaban las Azores! Por internet, encontraron esta casa de campo, y les pidieron organizar su boda acogiendo a sus invitados durante una semana.

Pico do Refugio se emplaza en una amplia parcela amurallada. La vivienda principal se sitúa en la zona más elevada de la finca, disponiendo de bonitas vistas. Todavía se conservan los cañones que servían de defensa hace siglos. Pasear por esta finca rememora tiempos pasados, en los que se cultivaban naranjas y té. Ahora se convierte en un agradable paseo.

Fue casa de campo del pintor y escultor Luis Bernardo Ataíde, y también sirvió de residencia de la escultora Luisa Constantina. Hoy en día se siguen cultivando algunas frutas y preparando deliciosas mermeladas artesanales. Ahora han adaptado algunas edificaciones para acoger huéspedes.

Además, se puede aprender buceo, ya que ofrecen lecciones de iniciación en la piscina de la finca.

Un lugar en el que estuvimos tan a gusto durante siete noches.

Para comer en Sao Miguel

Cuidar el paladar es fácil con los sabores azorianos, que resultan una delicia. Las pequeñas piñas cultivadas en la isla, quesos, pescados, carnes, ……….y el pan, ¡qué rico!

Restaurantes:

  • San Pedro, en Ponta Delgada: un poco de todo, con un toque de sofisticación
  • Paladares da Quinta, en Lagoa: carta muy variada, bastante turístico
  • Do Prado ao Prato, en Rabo de Peixe (restaurante de la Asociación Agrícola de Sao Miguel): excelente carne
  • El Pescador, en Rabo de Peixe (en el puerto): mesón marinero con pescados del día
  • Ala Bote, en Ribeira Grande: nuestro favorito, repetimos varias noches. Y repetimos 2 veces la cataplana de pescado y marisco……..¡sólo por esa cataplana ya merece la pena el viaje!

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE:  Sao Miguel. Islas Azores

 

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