Valle de la Muerte y Valle de la Luna. Alrededores de San Pedro de Atacama CHILE - ATACAMA


Con nuestro coche de alquiler, lo tenemos fácil para recorrer los alrededores de San Pedro de Atacama a nuestro aire. En caso contrario, muchas agencias de San Pedro ofrecen excursiones diarias a los principales atractivos. El Valle de la Luna, el Valle de la Muerte, la Cordillera de Sal, todos ellos son atractivos cercanos a la principal población del desierto altiplánico.

El Valle de la Muerte

Su nombre lo dice todo. En este valle de arena, dunas, y formaciones rocosas no  vive absolutamente nada, ni vegetal ni animal.


En un lugar tan árido y cálido resulta inhumano incluso acercarse a dar un paseo, aunque algunos se atreven a practicar sandboard. Puro desierto, que, contemplamos desde un mirador. ¡Hace un calor de muerte!

Cordillera de Sal

Cercano al Valle de la Muerte, la carretera se adentra en un cañón rocoso con suelo de arena. Mejor aparcar el coche y continuar caminando por un sendero que permite inmiscuirse un poco más en esta extraña geología.

Al parecer, la Cordillera de Sal proviene de un antiguo lago, y ha sido moldeada por el potente viento del desierto. En esta zona de formaciones rocosas, llaman la atención las manchas blanquecinas que recubren las rocas. Son debidas a sulfato cálcico, que semejan costras de sal.

Demasiado monocromática. Nos dejó un poco fríos después de haber recorrido las coloridas quebradas argentinas.

Pucará de Quiltor

A escasa distancia de San Pedro y muy cerca de la Cordillera de Sal se emplazan estas ruinas preincaicas construidas por los indígenas atacameños en el siglo X. Estructuradas de forma escalonada sobre la ladera, las viviendas estaban defendidas por la fortaleza que se situaba en lo alto del cerro de Quitor.

Valle de la Luna

Sin duda, es uno de los sitios más conocidos de Atacama.

Su ubicación, muy cercana al pueblo, facilita la visita al atardecer, momento en el cual hay que ganarse un puesto en primera fila de la gran duna, porque el espectáculo está asegurado. Los últimos rayos de sol iluminan la Cordillera de los Andes, creando una exhibición de tonos anaranjados sobre los conos volcánicos presididos por el cono del Licancabur.

El Valle de la Luna de Atacama está gestionado por una comunidad indígena y hay que pagar una pequeña tasa de acceso. En el centro de visitantes explican los itinerarios y sitios de interés.

El paisaje es fantástico, un valle lunar de arena y formaciones rocosas, que adquieren tonalidades anaranjadas con los últimos rayos de sol.

En nuestro coche podemos recorrerlo a nuestro aire, parando en los lugares que nos atraen. También hacemos alguna pequeña caminata, indagando en cuevas, cañones, y formaciones rocosas, aunque echamos de menos el colorido de las quebradas argentinas.

En lo alto de la gran duna, tomamos posición para asistir a la función estelar. Disfrutamos del color del atardecer, del reflejo sobre los Andes, y de la puesta de sol. ¡Qué bonitos momentos!

Aunque, son momentos compartidos con mucha gente que acude a este lugar, afortunadamente en respetuoso silencio. Atacama es un mito turístico, y es visitado en continuo por muchísimas personas de todo el mundo.

Como medida de protección, no estaba permitido caminar por la gran duna desde el gran terremoto de 2010, que causó daños en su sustentación.

Cuando nosotros regresábamos a San Pedro en coche, otros lo hacían en los vehículos de agencias turísticas, pero lo que más llamaba la atención era la cantidad de bicicletas que recorrían ese camino de regreso en penumbra.

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Norte de Argentina y Chile

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