ALLARIZ: De paseo por cuna de reyes OURENSE - Allariz


Allariz ha sabido reinventarse, no sólo a una villa de servicios, sino también de producción artesanal, manteniéndose fiel a su espíritu. Por eso, siempre es una delicia pasear por Allariz, un ejemplo de integración de un casco medieval con su entorno natural.

Localización

Allariz se ubica a escasa distancia de la ciudad de Ourense.

Vilaboa es una aldea del concello de Allariz. Antiguo asentamiento judío durante la Edad Media, y donde hoy en día se ubica una estupenda casa restaurada para turismo rural.

Amanece una mañana lluviosa, que nos hace tomarnos el desayuno con calma y seguir charlando, mirando cómo llovizna sobre el jardín.

Así, escuchábamos historias de la zona y nos íbamos enterando de algunas curiosidades. Tales como, descubrir por qué muchos de sus habitantes se apellidan Conde. Antigua tierra de condes, muchos de origen judío, que se convirtieron al cristianismo cuando se ordenó “o expulsión o conversión”. A aquellos que eligieron cristianizarse se les permitió cambiar el título de “conde de ……..” por el apellido “conde”.

Aldea de Vilanova en Allariz

 

Visitando Allariz

En cuando la llovizna amaina, comenzamos nuestra visita a Allariz en el Convento de Santa Clara. Esta construcción iniciada en el siglo XIII se encuentra en una gran explanada, donde suele ser fácil encontrar aparcamiento. Dicen que este convento posee el claustro más grande de España (también lo dicen del de Samos, y probablemente de muchos otros), aunque las monjas lo quieren sólo para ellas y no se puede visitar, al igual que el monasterio. Las únicas zonas visitables del recinto son la iglesia y un pequeño museo de arte sacro.
A su lado está la iglesia barroca de San Bieito, del siglo XVIII.

Convento de Santa Clara en Allariz

En primavera y verano, las flores alegran los balcones de las casas de piedra del centro de Allariz.

Las edificaciones anteriores quedaban fuera de la antigua ciudad amurallada. Muy cerca, paseando por la Rúa Nova, podemos seguir el contorno de la antigua muralla, la cual es visible en algunos puntos. Por un senderito bordeamos las partes más conservadas de la muralla.

Antigua muralla de Allariz

La rúa do Cárcere nos acerca a la Plaza Mayor, punto de paso de los peregrinos que recorren el Camino de Santiago. Su centro está ocupado otra de las iglesias de la villa, la iglesia de Santiago.

En la iglesia de Santiago apreciamos los arcos románicos, pero con influencias celtas en los símbolos labrados en la piedra. Data de los siglos XI – XII.

Iglesia de Santiago en Allariz

Varios edificios históricos rodean la plaza. Uno de ellos de La Panera, el primer banco agrícola de Galicia y uno de los primeros de España. Otorgaba créditos a cuenta de la cosecha.

Edificio de La Panera en Allariz

Casas medievales restauradas, con hermosas fachadas adornadas con escudos blasonados, balcones con flores o galerías de madera.

Plaza Mayor de Allariz

Siguiendo el Camino de Santiago, por la Rúa Vilanova, continúa nuestro paseo por el medievo. Momentos históricos que interrumpe la visión más actual del río Arnoia, sobre cuyas aguas surcan barquitas de recreo y a cuyas orillas crecen los viñedos.

Viñedos de Allariz

Varios cruceiros se construyeron en Allariz en 1579 para pedir protección contra la peste: San Pedro, Santo Estevo, Santiago, Vilanova. Por este camino nos cruzamos con el de Vilanova.

A su lado está la iglesia de Santa María de Vilanova, también románica.

Cruceiro de Vilanova en Allariz

Un paseo bajo olorosas glicinias nos lleva hasta el puente románico sobre el Arnoia, Ponte de Vilanova. En su punto inicial se encuentra el excelente restaurante del reputado cocinero André Arzúa, A Fábrica de Vilanova.

Tras cruzar el puente, es el momento para empaparnos de la componente más natural de Allariz, paseando a orillas del río Arnoia. Porque Allariz es una perfecta armonía entre piedra y verde, entre construcciones históricas y naturaleza.

Podemos caminar hasta la playa fluvial Acearrica, a un par de kilómetros del centro, o seguir el Paseo de la Alameda, tomando dirección hacia el casco histórico. En cualquier caso, la relajación está asegurada.

Ponte de Vilanova en Allariz

Un río que parece no tener prisa, parece no querer marcharse de aquí, observando la historia que lo rodea y dejándose mimar por la calidez y el entorno natural e histórico de estas tierras.

Cruzando el puente Pardo Bazán nos reencontramos con la villa medieval. Calles empinadas protagonizadas por el granito de sus losas y de las casas centenarias.

Por aquí paseaban reyes, nobles, eclesiásticos, curtidores, artesanos, y también el escritor Vicente Risco, cuya casa podemos visitar. Ahora pasean muchos turistas.

En las rúas da Cruz, Fonteiriña y Santo Estevo, además de por sus siglos de historia, hoy en día podemos pasear por tiendas de outlets que hace unos años abrieron varios diseñadores ourensanos (Adolfo Domínguez, Roberto Verino), y que actualmente se han extendido a otras marcas, siendo uno de los motivos de muchos para visitar frecuentemente la villa. Calles que se quedan desiertas a mediodía y son las más bulliciosas en horario comercial.

Su excelente oferta hotelera y gastronómica, sus terrazas al borde del agua, sus múltiples actividades de ocio, su casco histórico impecablemente recuperado, su integración en el espacio natural y los paseos a orillas del Arnoia….., En definitiva, innumerables atractivos se convierten en causa más que justificada para que Allariz sea una villa muy visitada durante todo el año.

Tras la comida, emprendemos la subida al Alto do Castelo. Sobre este promontorio se situaba el castillo, del que ya no quedan apenas restos. Este era el lugar elegido por las reinas de la época para parir, ya que era el castillo más inexpugnable de España, que nadie consiguió conquistar jamás. Por eso se dice que Allariz es cuna de reyes.

Desde aquí gozamos de buenas vistas hacia Allariz y su entorno. Podemos apreciar el Convento de Santa Clara, la Plaza Mayor, su desordenado y apiñado trazado medieval, y su integración en el entorno natural.

Vistas de Allariz desde el castillo

Bajando del castillo, muy cerca está la iglesia de Santo Estevo, también en la parte alta del centro medieval.

Por el casco histórico hay que dejarse llevar, callejeando para descubrir plazas, calles, fijarse en las fachadas, descubrir rincones llenos de encanto.

Varios pequeños y diversos museos también forman parte de la oferta turística de Allariz: el museo del juguete, museo del cuero, museo de la moda.

Nos detenemos en la plaza do Eiró, en la que se alza la iglesia románica de San Pedro, cuya construcción se inició en el siglo XI.

Una escultura rinde homenaje a la Festa do Boi en la Plaza do Eiró. La fiesta tiene su origen en los conflictos entre cristianos y judíos, cuando un alaricano montado en un buey arremetió contra un grupo de judíos que increpaban las celebraciones religiosas cristianas.

Escultura de la Festa do Boi en la Plaza do Eiró

Entre callejear y pasear, el cuerpo va pidiendo una merienda, o sea que nos vamos a la cafetería A Fábrica, donde siempre tienen cosas ricas. Es un placer relajarse mirando el río desde la terraza situada al borde del agua.

Rio Arnoia

Un paseo a orillas del río nos ayuda a entender la importancia de la manufactura del cuero en Allariz.

Numerosas curtidorías se asentaban al borde del Arnoia. Del río tomaban el agua necesaria para el proceso de lavado de las pieles o para producir energía hidráulica en los molinos. Actividad desarrollada inicialmente por los judíos cuyos cueros abastecían a reyes y nobles que residían aquí, llegando a ocupar al 40% de la población local. También dio lugar a una importante manufactura zapatera. Oficios artesanales que alcanzaron su declive con la mecanización introducida tras la Revolución Industrial. Aquí se seguían aplicando técnicas artesanales que no pudieron competir con la industrialización.

Antigua curtidoría en Allariz

Las cubas de lavado y teñido del cuero son todavía visibles actualmente en varias de las construcciones. Un ejemplo son las dependencias de la Posada Torre Lombarda, donde nos hospedamos en una ocasión. Otro ejemplo es el comedor de la casa de turismo rural Vilaboa, donde nos alojamos en esta ocasión. También pueden verse en el museo del cuero, al lado del río Arnoia.

Al lado del museo del cuero, es posible visitar las exposiciones que se montan anualmente en verano en el Festival Internacional de Jardines de Allariz. Otra posibilidad es pasear por la otra margen del río, por los jardines de Portovello.

Jardines de Portovello en Allariz

Muchos de los antiguos molinos o talleres de curtidos han sido reconvertidos en agradables bares, restaurantes o posadas rurales. Es especialmente una delicia sentarse en las terrazas que se ubican a orillas del río.

Conjunto Histórico Artístico, Reserva de la Biosfera………

Se me ocurre pensar qué habría ocurrido si Allariz hubiese apostado por la industrialización. Probablemente, no se parecería apenas a cómo es hoy. Su mérito está en haberse sabido reinventar, no sólo a una villa de servicios, sino también de producción artesanal, manteniéndose fiel a su espíritu. Y por ello, siempre es una delicia volver a Allariz.

Sólo nos queda hacer unas compras, antes de despedirnos hasta la próxima: queso de Os Rexos, Torta Real y cervezas artesanales Dama Alaricana.

Ecoespacio O Rexo

 

Algunas ideas para visitas por los alrededores: Santa Mariña de Augasantas

 

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