Tamajón es el punto de partida para esta ruta en coche por los pueblos negros de la Sierra norte de Guadalajara. Los pueblos negros se caracterizan por su arquitectura popular de pizarra oscura, la piedra que predomina en la zona.
El pueblo de Tamajón queda en la intersección de los dos ramales de carreteras que recorren los pueblos negros de Guadalajara. Una carretera se dirige hacia el noreste y otra hacia el noroeste, una a cada lado del Pico Ocejón.
Aunque relataré una ruta en coche, si se pretende disfrutar de la naturaleza, hay que comentar que existen numerosas rutas de senderismo señalizadas.
Ruta de los pueblos negros de Guadalaja: Ramal 1 de Tamajón a Valverde de los arroyos.
Partiendo de Tamajón, el ramal de carretera que circula al oeste del Pico Ocejón se dirige a Valverde de los Arroyos, pasando por las aldeas de Almiruete y Palancares.
Almiruete es el primer caserío que encontramos en este circuito. Llegamos a este pueblo por una carretera secundaria que avanza entre bosquecillos de pequeñas coníferas.
Almiruete se emplaza en la falda del Pico Ocejón. El lluvioso día desluce las vistas.
Subimos por las empinadas calles hasta la iglesia de la Asunción, construida en estilo románico a finales del siglo XII, aunque con ampliaciones en los siglos XIV y XV. Se caracteriza por su alta espadaña. Los elementos decorativos interiores fueron destruidos durante la guerra civil y sustituidos posteriormente por decoraciones en yeso.
Hay además un Museo de Botargas en Almiruete. Las botargas son personajes que protagonizan las fiestas de estos pueblos. Se visten con coloridos trajes, se ponen máscaras y colocan cencerros en la cintura.
Algunas casas del pueblo están rehabilitadas para turismo rural.
Palancares es la siguiente aldea, situada en plena sierra a mayor altitud. Llegamos recorriendo parajes solitarios y despoblados con pequeños arbolillos dispersos, y un pequeño bosque autóctono que crece poco antes de alcanzar la aldea.
La pizarra oscura sigue siendo protagonista de las construcciones de este pequeño pueblo que cuenta con pocos habitantes. Varias casas de pizarra están rehabilitadas como viviendas vacacionales.
Valverde de los Arroyos es el pueblo más alto de este ramal de la ruta de los pueblos negros de Guadalajara. La carretera sigue subiendo al este del Pico Ocejón. Hay un área recreativa junto al río poco antes de llegar a Valverde.
La estampa del pueblo desde la distancia es bonita, con el Pico Ocejón al fondo y las casas de pizarra con tejados negros apiñadas.
Valverde de los Arroyos se considera uno de los pueblos más bonitos de Guadalajara y por eso es bastante visitado. Emplazado a casi 1300 msnm, inmerso en la sierra y apartado de todo, goza de espléndidas vistas. Cuenta con varios restaurantes, por lo que es buena idea llegar a la hora de comer; a nosotros nos pidió demasiado temprano.
Su emplazamiento y su arquitectura son sus puntos fuertes. Se considera el pueblo negro más representativo de la Sierra de Guadalajara. Está bonito, muy cuidado y restaurado. Destaca la iglesia de San Ildefonso y la Plaza Mayor con su fuente. Lo malo es que en este día de diluvio y a 4 °C a finales de marzo no se disfruta como es debido. El agua convierte en ríos las pendientes calles, e incluso el calzado goretex se termina empapando.
El pueblo es punto de partida de una excursión muy popular a las Chorreras de Despeñalagua. No nos atrevimos a hacer esta corta ruta senderista en este día de perros.
Podríamos dar una vuelta larga para volver a Tamajón pasando por Cogolludo, pero decidimos volver por la misma carretera, mucho más corta.
Ruta de los pueblos negros de Guadalaja: Ramal 2 de Tamajón a Mataelrayo.
En el otro ramal de la ruta de pueblos negros de Guadalajara, la carretera discurre al este del Pico Ocejón, pasando por los pueblos de Campillejo, El Espinar, Campillo de Ranas, Robleluengo, y finaliza en Mataelrayo.
A las afueras de Tamajón se sitúa la Ciudad encantada de Tamajón, un curioso conjunto de formaciones rocosas. Se trata de cuevas y arcos que han sido excavados en la roca caliza por la erosión del agua. A mí me recordaban a los yacimientos arqueológicos de los indígenas de Gran Canaria. El acceso es libre y gratuito. Aparcamos en una explanada al lado de la carretera y nos dedicamos a explorar las cuevas a ambos lados de la carretera.
Ciudad encantada de Tamajón
La Ermita de la Virgen de los Enebrales se presenta poco después al borde de la carretera. Se construyó en el siglo XVI y servía de refugio a caminantes.
A continuación, atravesamos bosques de pinos y pequeños valles subiendo en dirección a los siguientes pueblos. Continuamente vemos indicaciones de las numerosas rutas de senderismo que están señalizadas en la sierra.
Campillejo es el primer pueblo de este ramal, y mi impresión es que la pizarra es más negra que en los pueblos del otro ramal. A la ida no paramos, pero sí a la vuelta. Me acerqué a su iglesia con puerta soportada sobre arco de lajas.
Iglesia de Campillejo, uno de los pueblos negros de Guadalajara
Muy cerca está El Espinar, pueblo construido también de pizarra oscura. Pertenece al municipio de Campillo de Ranas. Es pequeño, menos turístico y más negro. Doy una vuelta completa y me llaman la atención las cruces blancas incrustadas en las oscuras fachadas. A las afueras hay un pequeño lavadero cubierto.
Campillo de Ranas es capital de un municipio muy poco poblado y queda a la izquierda de la carretera. A 1100 msnm, el pueblo disfruta de vistas al Pico Ocejón, cumbre de la Sierra Norte de Guadalajara.
Desde la Fuente de las Ranas accedemos a sus calles, por las que paseamos y observamos que muchas casas están restauradas, formando un estupendo conjunto de arquitectura tradicional. La planta baja de las casas se destinaba a vivienda y corral, mientras que la planta alta se usaba como pajar. Todo es de pizarra: casas, muros, fuentes, escaleras, calles.
Desde todo el pueblo es visible el campanario de la Iglesia de la Magdalena. Y es que la plaza de la Iglesia ocupa una posición central en la parte alta. En la plaza encontramos el reloj de sol, incrustado en la fachada de la antigua casa del cura. La iglesia está construida con pizarra negra combinada con caliza clara.
En Campillo de Ranas hay varios restaurantes.
Robleluengo queda apartado de la carretera. Para llegar hasta allí disfrutamos de vistas a las cumbres nevadas de la Sierra.
La Calle Mayor es el eje de este pueblo de casas de pizarra que pertenece al municipio de Campillo de Ranas. Dicha calle conduce a la iglesia de pizarra. Bonitas vistas al Pico Ocejón sobre los frutales en flor.
Mataelrayo es el último pueblo de la ruta y es capital municipal. Es el punto de partida para la ascensión al Pico Ocejón. No es que sea un pueblo grande, aunque sí que tiene cierta extensión, ya que las casas están dispersas. La iglesia con campanario de espadaña, los regatos y pontones de lajas, la plaza, sus calles, son rincones que merecen ser explorados. En Mataelrayo hay mesón.
Por fin el día nos regaló un tímido sol que nos permitió dar un paseo más largo e incluso explorar algunos senderos que se adentran en la sierra ante la mirada del Pico Ocejón. Me ha gustado este sitio, en el que finalizamos esta ruta en coche por los pueblos negros de Guadalajara.
Carretera a Maraelrayo

Tamajón
Utilizamos Tamajón como base para realizar estas excursiones. No es un pueblo con demasiado encanto, ya que no guarda la arquitectura tradicional como se conserva en otros pueblos de la zona, pero su emplazamiento es conveniente para recorrer los pueblos negros de Guadalajara.
Los edificios más destacados de Tamajón son la Iglesia de nuestra señora de la Asunción y el Ayuntamiento.
El origen de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es románico del siglo XII y posteriormente sufrió reformas en otros estilos. Exteriormente destaca una galería porticada con arcos de medio punto. En su fachada se conservan dos relojes de sol. Se celebraba misa en su interior y me asomé discretamente a echar un vistazo.
El ayuntamiento ocupa el Palacio de los Mendoza en la calle de Enmedio. Es un edificio renacentista del siglo XVI construido en piedra caliza, que pertenecía la familia nobiliaria de los Mendoza.
En Tamajón hay un Centro de Interpretación Paleontológico y Arqueológico, que no visitamos. Hacen visitas guiadas de 30 minutos por 1 €.
Alojamiento en Tamajón: Nos resultó difícil encontrar alojamiento en la zona y sólo encontramos disponibilidad en La Casona de Tamajón. Las reseñas lo puntúan muy bajo, pero no está tan mal, aunque el baño es minúsculo y la cama un poco estrecha. Tiene cafetería, en la que se puede desayunar.
Comimos y cenamos en Restaurante el Portón de Sonsaz, que pertenece a nuestro alojamiento. A mediodía tienen menú a 21 €, o también se puede pedir a la carta. Es el único restaurante del pueblo que abre por las noches. No es una maravilla, pero no está mal.
Monasterio de Santa María de Bonaval
El Monasterio de Santa María de Bonaval se localiza en Retiendas, muy cerca de Tamajón. Sólo se puede visitar mediante visitas guiadas que hay que reservar obligatoriamente en la web. La entrada es gratuita. Pertenece a la provincia de Guadalajara y dista unos 50 km de la capital provincial.
Existe escaso espacio para aparcar junto al comienzo de la pista de tierra que da acceso al monasterio. Por esta pista de tierra hay que caminar 2 km hasta el monasterio y se tarda unos 20 minutos por el bosque. La otra opción es aparcar en Retiendas, y en ese caso hay que caminar un poco más.
Camino al Monasterio de Santa María de Bonaval
Álvaro es el único guía del monasterio, un joven muchacho que nos explicó detalladamente la historia del monasterio durante la visita guiada que dura una hora.
Se trataba de un monasterio cisterciense fundado en el siglo XII en el Valle del río Jarama. El edificio fue construido con piedra caliza clara de la zona. Perteneció a los monjes hasta la desamortización de Mendizábal. Después fue vendido a un terrateniente que realmente no estaba interesado en el edificio, sino en las extensas tierras del fértil valle. A principios del siglo XX pasó a manos de los vecinos de Retiendas y ahora pertenece a sus descendientes, la mayoría no se han podido localizar con el fin de expropiarlo y restaurarlo.
El expolio de los vecinos lo dejó en estado ruinoso, ya que se llevaron piedras para construir sus casas y otras construcciones civiles, como era habitual hace décadas.
A principios del siglo XXI fue parcialmente restaurado para poder ser visitado, pero el Estado no puede continuar la restauración mientras sea privado, a pesar de haber sido catalogado Bien de Interés Cultural.
Monasterio de Santa María de Bonaval en Retiendas































