La bonita y fácil ruta dos Muiños do río das Gándaras transcurre por el bosque de ribera que bordea los ríos Tambre y As Gándaras en el municipio de Vilasantar, provincia de A Coruña. A lo largo de su curso encontramos varios antiguos molinos de agua, resultando espectacular el entorno del Muiño do Batán. Está homologada como PRG-195.
Localización de la ruta
La ruta es lineal, por lo que se puede empezar en cualquiera de sus extremos: en Ponte do Sapo o en Muiño do Ferreiro, ambos en el municipio de Vilasantar.
Llegamos a Vilasantar por la carretera AC-640 que va de Curtis a Melide.
Coordenadas GPS: 43.0571613,-8.1250754,16.25
Descripción de la ruta dos Muiños do río das Gándaras en Vilasantar, PRG-195
- Distancia: 7,5 Km
- Dificultad: muy fácil
- Señalizada como PR-G-195
- Lineal, aunque se podría hacer una variante circular
Iniciamos la ruta en Ponte do Sapo, donde hay amplio aparcamiento y panel informativo.
Nada más empezar la ruta encontramos el Muiño da Ponte do Sapo al lado de una pequeña cascada. Es un molino de grandes dimensiones, el recinto es privado y está vallado, por lo que no se puede acceder. Será el primero de los 22 molinos que existen a lo largo de esta ruta.
El primer tramo discurre entre robles y eucaliptos por pista ancha alejada del río Tambre, aunque oímos su sonido, rodeado de bosque de ribera.
Después de 750 m desaparecen los eucaliptos y el bosque gana atractivo. Nos rodean espesos robles que crecen espigados.
Transcurridos 900 metros, un cartel nos indica la opción de desviarnos por asfalto al Hórreo de Vilaboa (a una distancia de 600 m) y a la iglesia de Santa María de Mezonzo (a 900 m). Cogemos la dirección que indica a O Batán, que queda a 1800 m de distancia, girando a la izquierda e internándonos en el bosque.
Avanzamos unos 300 m por sendero inmerso en el bosque al lado de un canal de agua, el canal de Mezonzo.
Desembocamos en pista asfaltada y avanzamos entre robles. En el kilómetro 1,6 está la Central hidráulica de Tambre-Caballar, y aquí por fin vemos el río Tambre envuelto en el bosque de ribera. Al lado está la Central hidráulica de Mezonzo.
Después viene una corredoira entre robles, inicialmente al lado del río Tambre, aunque nos vamos alejando para llegar al río das Gándaras, más estrecho. Lo alcanzamos cuando llevamos 2,2 km de ruta. A partir de ahora, el sendero discurre al lado del río das Gándaras, (afluente del Tambre), el cual baja precipitadamente formando saltos de agua.
El primer molino que encontramos en el curso del río das Gándaras se nos presenta muy pronto. Está en ruinas y totalmente revestido de vegetación.
Pero es al llegar a la Fervenza do Batán (km 2,5) cuando nos maravillamos del lugar. La cascada de 15 metros de altura estaba esplendorosa y rebosante de caudal. El río As Gándaras debe salvar el desnivel del terreno y se precipita formando esta cascada rodeada de frondosa vegetación. Sin duda, hay que hacer un alto en el camino para disfrutar del lugar. Hay un puente de madera para ver la cascada de frente, e incluso un rústico banquito encajado entre 2 árboles. Aunque el agua suena con estruendo, también se oyen los pajaritos.
Fervenza do Batán en Vilasantar
El sendero sube para llegar a un mirador que ofrece una espléndida vista al escenario compuesto por el río, la fervenza, el bosque y el Muiño do Batán de Mezonzo en el barranco del terreno. Desde enfrente, observamos la rueda de madera del molino.
Mirador fervenza do Batán en Vilasantar
Y sólo queda dar unos pasos más para gozar de otra perspectiva. O Batán es un precioso lugar. Como dice un cartel colgado allí: “entorno espectacular”. De verdad es precioso, encantador. El entorno está muy cuidado, hay columpios de madera, mesas de picnic, puentes, escaleras. Y una hucha que pide un donativo voluntario y dejé muy gustosamente para ayudar a conservar este lugar tan encantador. Es propiedad privada. Allí encontramos un cartel con un número de teléfono por si quisiéramos ver el molino de batán en funcionamiento. Conserva la rueda, el eje, la cuba y los mazos que golpeaban los tejidos para compactarlos. Este molino de batán fue construido por los monjes del cercano monasterio de Santa María de Mezonzo.
O Batán, en Vilasantar
En el área recreativa, junto al Muiño do Batán de Mezonzo está el Muiño do Batán 2 y un poco más adelante el 1, siguiendo el sendero al lado del río.
El río das Gándaras y su bosque de ribera conforman parajes de gran belleza que vamos descubriendo a cada paso.
Poco después salimos a la carretera, la cual tenemos que cruzar unos 150 metros más adelante para coger una senda a la izquierda al lado de otro molino, el Muiño do Crego.
A pocos metros está el Muiño da Mera.
Saliendo a una carretera cruzamos al otro lado del río por un puente y a continuación recorremos un tramo de estrecha pista asfaltada en desuso, con el río a un lado y pastizales al otro.
Poco después volvemos a cruzar el río para seguir el sendero. Por aquí también encontramos varios molinos: Muiño de maquía de Vasques, que es bastante grande, Muiño de Opa….
Otro paraje de recuerdos del pasado son los Pasos da Vella, piedras colocadas en río que permitían cruzarlo antiguamente.
Después está el Muiño da maquía de Freire.
El Muiño do Fachal es para mí el segundo punto más bonito de la ruta. El agua ruge cuando pasa a su lado y por su interior.
El Muiño do Xuezo está muy próximo, aunque ruinoso.
En Ponte da Gándara cruzamos la carretera y seguimos de frente por la orilla izquierda del río, que ahora fluye más pausado.
Después de pasar el Muiño de Pazos hay que volver a cruzar la carretera y seguir por prados. Los molinos se siguen sucediendo: Muiño da maquía de Juanito, Muiño de Alvite, Muiño de Carneira.
El último tramo tiene poco interés, además hay mosquitos y la vegetación está bastante crecida, lo que indica que es menos transitada.
La ruta finaliza en Muiño do Pazo tras recorrer 8 km.
Se puede volver por el mismo camino, aunque lo más recomendable es hacerla circular por carreteras, pasando por la Iglesia románica del antiguo monasterio de Santa María de Mezonzo, cuya visita es muy recomendable. Para visitar su interior hay que llamar a la puerta de la casa que está al lado, donde vive el cura.
Bastante cerca se puede conocer el hórreo de Vilaboa. El gran hórreo pertenecía a una casa de labranza de una familia pudiente. Un hombre nos contó la historia e incluso nos quería invitar a su casa.
En realidad, la parte más bonita es la que va de Ponte das Gándaras a O Batán, por lo que prescindiría de la continuación. Estaría bien hacer una ruta circular empezando en la iglesia de San Pedro de Mezonzo, seguir al hórreo de Vilaboa, después bajar al sendero, pasar por O Batán, llegar al Ponte das Gándaras y volver por carretera a la iglesia de Santa María de Mezonzo.
En Vilasantar comimos en Mesón O Cruceiro. Sólo tienen menú del día, incluso los fines de semana. Tomamos revuelto de setas, secreto ibérico, y flan.
Track de la ruta dos Muiños do río das Gándaras en Vilasantar
Próximamente
































