Golden Gate NP. Llegamos a Sudáfrica SUDAFRICA - Golden Gate National Park


Alguien decía que Sudáfrica no es comparable a ningún otro país. Las heridas de sus discordias y de sus guerras han sido tan dolorosas y profundas que nadie consigue diagnosticar el tiempo necesario para cicatrizarlas.
Al menos, nosotros no intuíamos ningunas asperezas al ver lo amigablemente que charlaban algunos grupos interraciales en la cola del embarque en París. ¡Nos vamos a Sudáfrica! Y empezaremos por el Golden Gate National Park.

Amanecía sobre el mar de nubes que cubría África, mientras volábamos en el gigantesco A380 de Air France. Allá abajo estaban las selvas del Congo. Después, el sol se desplomaba implacable sobre los desiertos del Kalahari.

A las 10 am aterrizábamos en Johanesburgo……….mi octava vez en el hemisferio sur. Ya estaba deseando volver a contemplar sus cielos de Vía Láctea tan resaltada.

Durante 16 días visitaremos el norte de la extensa república sudafricana y los 2 países que encierra entre sus límites, Swazilandia y Lesotho.

Conoceremos:

  • las montañas Drakensberg y sus poblados zulús
  • los pastores de Lesotho
  • las salvajes playas de la costa del Indico y los humedales poblados por hipopótamos y cocodrilos en iSimangaliso NP -Santa Lucía
  • los rinocerontes del pequeño país de Swazilandia
  • la diversa fauna del Kruger National Park
  • el profundo cañón del río Blyde.

Montañas, playas, fauna salvaje, y sus gentes, estarán en el punto de mira de nuestra nueva experiencia viajera.
El mes elegido, abril, otoño austral, buena época para compaginar todos estos ingredientes, tras las lluvias veraniegas, y antes de que los verdes de Drakensberg se tornen amarillentos.

Llegada al aeropuerto de Johanesburgo

2 horas tardamos en salir del aeropuerto. Recoger equipaje, pasar control migratorio, cambiar dinero. Comprar una tarjeta SIM con acceso a datos para usar el móvil como GPS del coche. Recoger coche de alquiler (Bidvest) mientras atendíamos a los consejos de seguridad…………….”Nunca detener el coche a los lados de la carretera o en zonas despobladas, sólo parar en estaciones de servicio o pueblos”. Todos se lo tomaban con mucha calma…….empezábamos a cambiar el ritmo.

Johanesburgo se sitúa en la provincia de Gauteng. Nuestro destino final del día será el Royal Natal National Park, en la Cordillera Drakensberg, provincia del Free State, pero antes pasaremos por el Golden Gate National Park.

Primera experiencia en coche por las carreteras sudafricanas

No resultaba nada cómodo manejarse por aquellas autopistas saliendo del aeropuerto, conduciendo por la izquierda con un coche manual e ir atendiendo a que no nos asaltasen en cualquier esquina.

Siguiendo la N3 hacia Durban, los feos, llanos y amarillentos campos se hacían muy aburridos. Cultivos de maíz, vacas pastando en los extensos prados pajizos…………………Empezábamos a perder el recelo en cuanto el personal de los peajes nos dedicaba unas sonrisas.
Rumbo al Parque Nacional Golden Gate, de la N3 nos desviamos por la R26 hacia Francfort. Igual de monótono resultaba el paisaje. Las amplias llanuras se perdían en el horizonte, y sólo algunas flores silvestres aportaban colorido.
En la radio se alternaba música pop internacional, rap, y canciones africanas.

Sortear los socavones de la carretera se había convertido en nuestro principal entretenimiento. Aunque……. la tensión fue ampliamente superada cuando un intenso aguacero iba llenando de agua los surcos formados en la carretera por las rodadas del paso de vehículos. Hacía derrapar el coche, y mantenía nuestra adrenalina al nivel de un parque de atracciones. A saber el porrón de años que aquella carretera no recibía ni un remiendo. Todo ello iba acompañado de un tenebroso cielo cruzado por sus correspondientes rayos. Sólo faltaba aderezarlo con alguna destartalada furgoneta transportando sobre su techo un sillón en forma de mano gigante color violeta. Y, entonces la situación resultaba totalmente surrealista.

Pasando por la población de Bethlehem, el paisaje reverdecía. Los niños jugaban al fútbol bastante bien equipados.
Descomunal wafle y zumo de mango de extraño color y más extraño sabor en una cafetería del pueblo, sintiéndonos observados desde que nos bajamos del coche. Sin ningún otro blanco alrededor, mirábamos por el rabillo del ojo a los grupos de negros que merodeaban ociosos y nos habían considerado su centro de atracción.

Una vuelta en coche por el Golden Gate National Park

Aproximándonos a Clarens, el paisaje había cambiado. El relieve se elevaba y nos acercábamos a las Drakensberg. Los tímidos rayos de sol iluminaban los peñascos del Golden Gate National Park, creando unos bonitos contrastes de luces y colores. Clarens parecía un pueblo bastante cuidado y agradable, entre árboles de tonalidades otoñales que centelleaban al sol.

Llegando al Golden Gate National Park de Sudáfrica

Las formaciones rocosas resplandeciendo por la luz del atardecer nos endulzaban el día, después de tantos momentos de tensión. Lo mejor estaba por llegar. Habríamos necesitado más tiempo para recorrer el Golden Gate National Park. Nuestra fugaz visita sólo nos permitía hacernos una idea.

Ruta en coche por el Golden Gate National Park

Los colores rojizos y ocres de las rocas iban perdiendo luminosidad al ponerse el sol y ensombrecerse. Las montañas se tapizaban de verde, y los valles parecían haberse derrumbado y se cobijaban entre aquellas paredes rocosas.

Parque Nacional Golden Gate

Miradores del Golden Gate National Park

En cada mirador, la vista era diferente, y nosotros ya no teníamos tiempo para apreciarlo como nos gustaría.

La fauna salvaje se contaba por cientos: diferentes tipos de antílopes, gacelas, ñús……..Junto con el cielo incendiado por un atardecer africano nos iba recordando que estábamos en África.

Fauna del Golden Gate National Park

Anochecía, y cruzar Phuthaditjhaba nos ponía de los nervios al conducir en la oscuridad mientras la gente caminaba por los arcenes. Gentes que regresaban andando a casa y se fusionaban con la noche.

Montaña arriba, por una estrecha carretera al borde de precipicios y en oscuridad total llegábamos a nuestro primer alojamiento, el Witsieshoek Mountain Lodge, en un lugar aislado.

No hemos tenido que cambiar la hora, aquí no hay jet lag, pero sí un agotamiento enorme que nos hace caer redondos después del entrecot y la tarta de manzana.

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Sudáfrica, Lesotho y Swazilandia

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