De Caldebarcos a Chan de Lamas (Carnota). Monte y costa GALICIA - A CORUÑA


Esta ruta por el municipio de Carnota transcurre entre Caldebarcos y Chan de Lamas. Es una combinación de costa y monte. Un paisaje protagonizado por el macizo rocoso del Monte Pindo, al que nos acercamos por un cómodo camino gozando de preciosas vistas, para después recorrer la Costa de Caldebarcos que nos lleva hasta la larguísima playa de Carnota.

Iniciamos la ruta en Caldebarcos, pueblo costero del municipio coruñés de Carnota. Estamos entre la Costa da Morte y las Rías Baixas, en un tramo de costa gallega que transita entre lo agreste y la docilidad. Carnota se sitúa entre Fisterra y Muros. Es conocida por su gran hórreo y por su gran playa, la más extensa de Galicia.

En coche merece la pena acercarse al Mirador de Paxareiras, que nos ofrece una vista de pájaro del litoral de Carnota. Divisamos también el Monte Louro, el Cabo Fisterra y el mitológico núcleo granítico del Monte Pindo.

Vista desde el Mirador de Paxareiras en Carnota

En Caldebarcos aparcamos en el arcén de la carretera para comenzar a subir entre casas de piedra en dirección a Chan de Lamas. Al final de las casas, un cartel indica la Ruta 3: A Moa-Os Aguillóns, y la senda nos deja frente al macizo granítico del Monte Pindo. Hay que tener en cuenta que no hay ni una sombra en toda la ruta.

La subida es fácil, suave y muy agradecida. En pocos minutos nos regala unas vistas que nos alucinarían si no fuesen lugares ya tan conocidos. Es precioso ver el arco de la extensa playa de Carnota, de arenas tan blancas y aguas tan verdosas. Las dunas, las marismas de Boca do Río…….todo ello acompañado del verde del valle.

Los penedos graníticos que nos rodean admiran el paisaje en silencio tanto como nosotros.

Vista de la playa de Carnota

Dejando atrás la costa de Carnota avanzamos cara al Monte Pindo, el cual muestra su rocoso armazón rosado iluminado por el sol. Un mito de frente y otro a nuestra izquierda, ya que simultáneamente divisamos Fisterra.

Abandonamos la senda para seguir por pista con vistas tremendas al Monte Pindo. También los pequeños brezos en flor acompañan en colorear de rosado el solitario paisaje.

Monte Pindo

Sin ninguna complicación llegamos a Chan de Lamas, en la base del Monte Pindo. Nosotros emprendemos una complicada subida por el terreno pedregoso para ganar altura y contemplar las vistas. Ascendemos monte a través y decidimos bajar en cuanto vemos que las trepadas se complican demasiado. Es impresionante el paraje que nos rodea, totalmente agreste. Formaciones rocosas, ausencia de árboles, y un mar por momentos azul y por momentos verdoso como telón de fondo. Ésta es la principal sensación que nos llevamos de esta ruta: mar y monte están compenetrados.

Vistas desde Os Aguillóns del Monte Pindo

Con dificultad descendemos para montar nuestro restaurante sobre una roca plana. ¡Qué vistas! Monte a través llegamos hasta el riachuelo. Es tan pequeño que no es problema saltarlo. Buscamos enlazar con la Ruta 3 para regresar a Chan de Lamas.

A continuación seguimos por la pista que más adelante se bifurca. El ramal de la derecha conduce al Alto de A Moa. El de la izquierda será el que tomemos para regresar a Caldebarcos. Pero antes, avanzamos en dirección a A Moa porque a escasa distancia hay un mirador. La tarde está preciosa para fotografiar el paisaje que nos ofrece este mirador. El Monte Pindo ejerce de guardián de una costa en la que divisamos Fisterra, Corcubión, Porto Quilmas (impresionante turquesa de aguas), las Islas Lobeiras, y un Océano Atlántico que se pierde en el horizonte.

Mirador Chan de Lamas: Ría de Corcubión

Mirador Chan de Lamas: Ría de Corcubión

Mirador Chan de Lamas: Cabo Fisterra

Tras la placentera contemplación ahora sí que regresamos sobre nuestros pasos hasta el ramal antes mencionado. En un paraje de tantas rocas depositadas por la acción de la naturaleza no faltan algunas piedras colocadas por la mano del hombre. Es el caso de los corrales que nos vamos encontrando, los cuales antes cobijaban ganado.

Ahora avanzamos cara a Carnota, aunque no podemos evitar echar un vistazo atrás para contemplar distintas perspectivas del Monte Pindo, el Olimpo celta.

Monte Pindo

Cabo Fisterra al fondo

Monte Pindo

La Lomba da Baixadoira, presidida por figuras graníticas, nos ofrece otras espléndidas vistas hacia la playa de Carnota.

Vistas desde Lomba da Baixadoira

El descenso hacia Caldebarcos es de una belleza que impresiona. Son los colores del agua, es la extensión del arenal, es el verde de los campos, es la tranquilidad que se respira.

En Panches desembocamos por el Camino dos Costados, un camino que une esta aldea con Caldebarcos. Qué envidia dan algunas casas rehabilitadas con balcones hacia el mar. Las chumberas le aportan un cierto aire tropical.

Una pista asfaltada nos lleva hasta la carretera Muros-Fisterra, la cual cruzamos para encaminarnos hacia el mar y llegar a la pequeña playa de Insuela. El siguiente tramo discurre por el borde costero. Un tramo de la costa de Caldebarcos en el que se reparte una buena dosis de costa rocosa y alguna que otra pequeña cala. En ocasiones caminamos por estrechos senderos de pescadores. Otras veces tenemos que saltar de roca en roca o caminar por la arena. Es un trocito de costa muy escondido en el que apenas nadie se detiene.

Costa de Caldebarcos

Escondidas también nos tropezamos con las viejas casetas de pescadores de Caldebarcos. Interesante y pintoresco conjunto etnográfico. Lástima que algunas están en ruinas. Las coloridas barcas reposan en un minúsculo y resguardado puertecito. Es un lugar encantador.

Casetas de pescadores de Caldebarcos

Playa de Cardebarcos

El sendero guía nuestros pasos hasta la playa de Carnota. Parece todavía más inmensa en bajamar. Caminar por su arena es casi como hacerlo por un desierto. Todas las referencias están tan lejanas que parece que no avanzas nunca, especialmente cuando la playa está vacía. Aprovechando la marea baja llego hasta Boca do Río, en la desembocadura del río Vadebois, y regreso por detrás de las dunas, por la zona de marismas que en pleamar ocupa el agua. Aun así me tengo que descalzar para cruzar el río un par de veces. La silueta del Monte Pindo sobre la arena tan blanca se ve todavía más rosada.

Inmensa playa de Carnota

 

Track de la ruta de Caldebarcos a Chan de Lamas

https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=18111170

 

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