En esta jornada caminamos muchos kilómetros por arena de playas salvajes, desde el pueblo de Cortegaça (Ovar) hasta Torreira. Altas dunas, oleaje y mucha soledad es lo único que encontramos durante horas, hasta que finalmente alcanzamos el sosiego de la ría de Aveiro.
Caminando de Cortegaça a Torreira: Costa de Portugal a pie
- Distancia: 25 Km
- Fácil
- Lineal
Comenzamos la caminata costera en Cortegaça, donde finalizamos la caminata anterior. Saliendo de Cortegaça bajamos a la playa y la recorremos por la arena. Es un aperitivo del resto del día.
Al final de la playa de Cortegaça hay un espigón, y a continuación empieza la Praia de Sâo Pedro de Maceda. En vez de seguir por la playa, subimos por la duna para coger una pista que va por detrás de la playa entre vegetación, pero resulta que esta pista es de arena blanda y es más cansado que caminar por la playa. Poco después llegamos a una carretera asfaltada, hay espacio para aparcar y un mirador sobre el acantilado de arena. Y es que en esta playa, las dunas son altas y verticales, forman acantilados de arena forrados de vegetación.
Bajamos de nuevo a la playa y nos toca caminar por la arena durante kilómetros para llegar al pueblo de Furadouro. Es una playa absolutamente salvaje y solitaria, sólo vienen las gaviotas y unos pocos pescadores con caña. Está la marea baja y la playa es muy ancha, llana y de arena dura, por lo que se camina fácilmente.
Furadouro es un pueblo de pescadores con algunos restaurantes y paseo marítimo. Todavía se ven algunas antiguas casas de madera que han restaurado.
Al finalizar el paseo sigue una pasarela de madera que baja a la playa de Furadouro Sul. A partir de ahora, la playa será todavía más salvaje, totalmente virgen, con su cordón dunar y las olas batiendo. Totalmente solitaria.
Pasamos la Praia do Candeio y Praia do Minium, que no cuentan con ningún acceso para vehículo. Sólo hay un punto al que se puede llegar en coche por pista asfaltada, por la Rua de Pardilhó, para llegar al sector de la playa que se conoce como Praia do Torrâo do Lameiro. Aquí paramos a comer el bocata.
Hasta Torreira hay 7-8 Km de continua playa virgen. Caminas y caminas, y ves siempre el mismo horizonte, parece que no llegas nunca. Y además, la marea va subiendo y hay que subir hacia la arena más blanda, por lo que el ritmo es más lento. Sólo de vez en cuando hay nos encontramos alguna gaviota…….y más arena, dunas y olas, así kilómetros y kilómetros, ni una persona. Es una inmersión brutal en una soledad de arena y Atlántico.
Por variar un poco, quisimos tomar un tramo por una pista de arena que va por detrás de la playa sobre los campos de arena poblados de vegetación dunar, y también de plantas invasoras. Pero es un suplicio. Son caminos de arena blanca por los que cuesta avanzar, se hunden las pisadas, y además no son llanos, sino que continuamente suben y bajan. En cuanto pudimos, volvimos a la playa, y para nuestra sorpresa, era muy ancha en pleamar y la arena no estaba tan blanda, se caminaba bastante bien.
Y así llegamos al pueblo de Torreira, un rincón de civilización después de caminar 20 km por arena. Torreira es un pueblo de pescadores que se extiende desde las playas salvajes que se orientan al Atlántico abierto hasta las aguas calmadas de la ría de Aveiro, donde se refugia su puerto. Hay varios bares en el paseo marítimo de la playa y entramos a uno para tomar algo.
Después seguimos por el paseo marítimo, y a continuación por la pasarela de madera sobre la playa. La pasarela se acaba al final del pueblo, y sigue más arena y más dunas de kilómetros de playa virgen hasta Sâo Jacinto, donde finaliza la barra de la ría de Aveiro. El último sector está protegido, es la Reserva Natural das Dunas de Sâo Jacinto. Sâo Jacinto es un pintoresco pueblo de pescadores con su puerto lleno de moliceiros de colores. Se puede coger ferry hacia Aveiro si se quiere seguir ruta hacia el sur.
Nosotros ya no seguimos caminando a Sâo Jacinto, nos habíamos cansado de arena. Cruzamos la calle principal de Torreira, que atraviesa desde la costa abierta al Atlántico hasta la costa resguardada en la ría de Aveiro, y así llegamos al puerto de Torreira con los coloridos moliceiros amarrados.
Hay paseo/carril-bici al borde de la ría, por el cual seguimos caminando hasta la Praia do Monte Branco, donde han hecho un agradable parque y están montando el Museo del astillero. Nada tiene que ver esta playa de aguas tranquilas del interior de la ría con las salvajes y kilométricas playas abiertas al Atlántico que hemos recorrido, en las que el oleaje es continuo.
En el puerto de Torreira finalizamos la caminata tras recorrer 25 Km de costa portuguesa en un lunes de diciembre.
En coche fuimos a la Igreja Matriz de Santa María de Válega, en Ovar, a una media hora de Torreira. El entorno está preparado para visitantes, hay aparcamiento y baños. La iglesia abre por las tardes y se puede visitar gratuitamente.
Impresiona su decoración de azulejos pintados con escenas religiosas, tanto exteriormente como interiormente. Aunque los azulejos son modernos, (siglo XX) y no tienen valor histórico, la iglesia resulta sorprendente, curiosa y preciosa. La pillamos al atardecer, cuando la luz de la tarde ilumina la fachada principal y también se cuela en el interior gracias a la puerta de cristal. Se puede subir a la planta superior por escalera de caracol.
Fotos de la caminata de Cortegaça a Torreira
Cortegaça, inicio de caminata
Praia de Cortegaça
Praia de Sâo Pedro de Maceda
Caminando por las playas de Cortegaça a Torreira en Portugal
Furadouro
Caminando por las playas de Cortegaça a Torreira en Portugal
Torreira
Puerto de Torreira
Museo del astillero en Torreira
Praia do Monte Branco en Torreira
Iglesia de Santa María de Válega
Track de la ruta de Cortegaça a Torreira
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/portugal-costa-a-pie-praia-de-cortegaca-a-torreira-234868830


















