Serra da Estrela. Aldeas y lagunas PORTUGAL - Parque Natural Serra da Estrela


Vamos a dedicar el día a conocer la Serra da Estrela. Bueno, lo de conocer es un decir, ya que sólo visitaremos una pequeñísima parte de su gran extensión, que está preservada como Parque Natural.

En la Serra da Estrela se sitúa el punto más alto del Portugal continental, el Pico Torre, aunque no es un pico en sí, sino la posición más elevada de una planicie de montaña, a casi 2000 m de altitud.

Desayuno descomunal en Casa do Secolinho, ¡qué barbaridad!, como para meterse un entrenamiento de nadador profesional. Embutidos, jamón, quesos, fruta, yogur, zumo, pan, tartas, bollos, mermeladas, café…..Todo casero.

Ruta en coche

Para llegar a la Serra da Estrela nos desplazamos a Ponte de Tres Entradas, un puente peculiar, ya que enlaza las aguas de dos ríos, el Alva y el Alvoco, y que divide la aldea en 3 sectores. Al parecer, es uno de los 2 puentes de este estilo que existen en la Península Ibérica. El otro está en España.

Continuamos por la carreterilla panorámica hacia Alvoco das Varzeas, estrecha y con curvas, siguiendo el curso del río Alvoco. En Vide nos desviamos hacia Seia, por una de las entradas al Parque Natural, que en un principio se presenta poblado de pinos, dejándonos imágenes de aldeas en el fondo del valle, rodeadas de terrazas de cultivos.

El Tomtom no se enteraba de nada, mejor seguir las señalizaciones viales, que están muy claras.
Antes de subir a la cumbre nos acercamos a Loriga, población cuyas casas, al igual que hemos visto en muchos lugares de la zona, se escalonan sobre la ladera modelada por terrazas agrícolas. Aunque para hacer fotos no era buen momento, teníamos el sol de cara. Aprovechamos para aprovisionarnos de víveres para comer durante la caminata por la sierra.

Nos tentaba hacer la ruta de la Garganta de Loriga que sube desde la aldea de Loriga hasta el Pico Torre. Esto requería contar con un taxista que nos fuese a recoger, ya que la ruta es lineal y demasiado larga para hacer ida y vuelta. Desistimos porque sospechábamos que la nieve nos impediría llegar arriba.

Son tantísimas las posibilidades senderistas que ofrece la Serra da Estrela que resulta difícil decidirse, sobre todo en una visita tan fugaz como la nuestra.

En la subida por carretera hasta Torre, los signos de glaciarismo son constantes. Las formaciones graníticas se adueñan de estos parajes, que se vuelven cada vez más agrestes. Divisamos Loriga en el fondo de un valle glaciar muy estrecho, destacando el verde de sus socalcos y el rojo de sus tejados. Muy bonito. Al otro lado, se extiende la monótona llanura.

Un considerable número de lagunas es también herencia de su pasado glaciar, así como bloques graníticos arrastrados por las morrenas y depositados por doquier, valles glaciares……

Era notable la afluencia de portugueses, que habían subido para disfrutar de un día de nieve. Las pistas de esquí estaban a tope, y el aparcamiento complicado. Era algo así como un día de playa en agosto.
Varias rutas pedestres recorren las lagunas. Aunque pensábamos enfrentarnos a una que parte de Torre, resultó imposible por la cantidad de nieve. Así que tuvimos que bajar un poco, hasta Lagoa Comprida, en cota 400 m más baja, aunque no nos resistimos a parar unas cuantas veces por el camino.

La Lagoa Comprida no es que sea demasiado bonita, delimitada por un alto muro que la represa. Se ubica a 1580 m de altura. Durante el siglo pasado fue usada para aprovechamiento hidroeléctrico, construyendo una presa que afea los alrededores.

Ruta de senderismo por la Serra da Estrela

Nuestra caminata se inicia en este lugar, con intención de recorrer varias lagunas serranas. La primera que divisamos es la Covão do Curral, que queda a nuestra izquierda y al borde de la carretera.

La siguiente es la Lagoa da Covão do Forno, también represada, cuyo fondo oscuro intimida.

Aquí se acaba lo fácil. Ahora se trata de subir monte a través, abriéndonos paso entre los matorrales. Mira que hay rutas señalizadas en el Parque, pero nosotros a la aventura y a lo solitario.

La siguiente laguna es muy pequeña y poco profunda. Se nota que hasta hace poco tiempo estaba todo esto nevado, pues la vegetación está totalmente quemada, aunque las florecillas menudas se atreven a invocar a la primavera.

Poco después divisamos la Lagoa Redonda, bastante más bonita que las anteriores. Los brezos la rodean por un lado, y los escarpes graníticos la respaldan de frente.

Al seguir avanzando, el entorno se vuelve cada vez más inhóspito, más agreste, más solitario, más silencioso. De la nieve no nos libramos. Menos mal que hemos traído polainas, porque yo, sin botas.

Difícil avanzar, en pelea contra los escobales, hundiéndonos en la nieve hasta la rodilla. Hasta que nos cansamos de la lucha, y decidimos desistir.

Frente a la Lagoa Redonda comimos tardíamente. Da rabia tener que regresar después de tanto esfuerzo por avanzar, pero es que cuanto más subíamos, mayor espesor de nieve.

Una ruta aventurera. Seguimos improvisando para regresar.
Cuando pasamos de nuevo por la Lagoa da Covao do Forno, la niebla había ido subiendo, y ya no teníamos duda de lo acertada de nuestra decisión. En cuestión de minutos, la sierra quedaba totalmente engullida por la niebla.

Seguimos la ruta en coche

En coche continuamos hacia Sabugueiro, otra población dentro del Parque Natural da Serra da Estrela. El paisaje por esta zona no es tan bonito como por la carretera que subre desde Loriga.
Ubicada a 1050 m de altura, Sabugueiro es la aldea más alta de Portugal.

Al borde de la carretera, Sabugueiro parece un pueblo bastante grande, desarrollado y turístico. Multitud de tiendas y bares ocupan los bajos de las casas. Especialmente llama la atención la cantidad de cachorros enjaulados que exhiben para venta. Se trata de una raza de perro autóctono de la sierra, perros pastores algo más pequeños que los mastines.

Todo cambia al adentrarnos en las estrechas callejuelas, por donde descubrimos elementos característicos de la vida rural……….antiguos alpendres, cuadras, horno comunitario, huertos de berzas en los que cuelga ropa tendida, callejones que conservan su suelo original de roca viva del propio terreno. En otras calles adoquinadas, las casas han sido renovadas. O la imagen del pastor dirigiendo las cabras por las calles del pueblo, guiadas por perros de raza autóctona.

Aprovechamos también para comprar queso de la sierra y tomarnos algo caliente, que la bajada de temperatura ha sido considerable al entrar la niebla.

En dirección a Seia continuamos recorriendo paisajes serranos, mientras perdemos altura paulatinamente. Pasamos por Aldeia da Serra, ya en un ambiente menos agreste y más verde.

Seia es capital de uno de los 3 municipios que constituyen el Parque Natural da Serra da Estrela. Nuestra parada fue muy breve. Es similar a la mayoría de pueblos portugueses. Existen un par de museos muy apropiados para niños.

Y ya anocheciendo, directos a Ponte das Tres Entradas por una carreterilla cuyo mantenimiento debe de haber quedado olvidado desde hace décadas, y de ahí a Aldeia das Dez.

Restaurante

Cena en Restaurante João Brandao, del Hotel Quinta da Geria, en Aldeia das Dez. Una cocina menos tradicional y más internacional. El bacalhau con migras de broa nada tiene que ver con el delicioso que se come en la zona de Melgaço.

 

Track de la ruta de senderismo

Descargable para GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=12786822

 

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